En 1978, los habitantes de la tranquila comunidad de Norwood Park, en la ciudad de Chicago, descubrieron que uno de sus vecinos, John Wayne Gacy, era un peligroso asesino en serie.
La noticia fue recibida con incredulidad. Gacy era un ciudadano ejemplar, un pilar de la comunidad y un exitoso hombre de negocios.
No podía ser un asesino.
Era imposible.
Muy pronto descubrirían que estaban equivocados.
EL DESCUBRIMIENTO
El 22 de diciembre de 1978, la policía de Des Plaines comenzó a desenterrar restos humanos ocultos bajo el suelo de una casa en el número 8213 de West Summerdale Avenue, en Norwood Park, Chicago (Illinois).
En pocos días llegaron a aparecer veintinueve cadáveres.
El propietario de la vivienda era John Wayne Gacy, un hombre corpulento y de apariencia simpática, muy apreciado por sus vecinos.
Poco después, cuatro cuerpos más fueron descubiertos en el río Des Plaines, a sólo unos pocos kilómetros de la residencia del «ciudadano ejemplar».
Todos, treinta y tres en total, eran hombres jóvenes, y murieron asesinados después de ser torturados y de que su agresor abusara de ellos sexualmente.
¿Quién era exactamente John Wayne Gacy? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que uno de los asesinos en serie más prolíficos de la historia pudiese pasar desapercibido entre sus vecinos y familiares?
LA FAMILIA GACY
John Wayne Gacy nació el 17 de marzo de 1942 en Chicago, en una familia de clase trabajadora de ascendencia polaca y danesa. Su madre, Marion Elaine Robinson, era farmacéutica. Su padre, John Gacy Sr., era un obrero de la construcción alcohólico que maltrataba a su mujer y a sus tres hijos.
El objeto más frecuente de la ira del cabeza de familia solía ser el único varón, John Jr., un niño con sobrepeso, sin aptitudes atléticas, que distaba mucho de ser el hijo con el que su padre había soñado. No sólo estaba exento de la clase de gimnasia a causa de una dolencia cardíaca congénita, sino que sufría jaquecas, desvanecimientos y mareos. Además, era un mal estudiante. Otros padres de niños enfermizos podían al menos presumir de los buenos resultados académicos de sus hijos, pero a John padre no le quedaba ni ese consuelo. Aun así, estaba dispuesto a conseguir que su hijo fuera alguien en la vida. Y la forma en la que pretendía lograrlo era a base de mano dura. Aunque tuviera que matarlo a palos, John hijo iba a hacer que se sintiera orgulloso de él.
El miedo que Gacy sentía por su padre hizo que le ocultara un episodio que, sin duda, debió de afectarle profundamente. Cuando sólo tenía nueve años, un amigo de la familia abusó sexualmente de él. Pero prefirió callar a arriesgarse a que se le culpara de lo que había pasado y volviera a ser castigado.
Además, el resultado de los «esfuerzos» de John padre no fue precisamente el que esperaba; el chico dejó el instituto sin haber conseguido graduarse.
UN JOVEN CON UN GRAN FUTURO
A los veinte años, Gacy tomó una
